viernes, 12 de febrero de 2010
La prudencia es virtud hasta lo debido. Si va más allá ya no es prudencia, es cobardía.
Todos los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de opinar acerca de cualquier acontecimiento. Sobre todo si tal acontecimiento implica un impacto social importante. Si el que calla otorga y callar cuando se deben decir las cosas, hace daño. Más daño hace la intolerancia. La misma que no debe intimidarnos. CADA OPNIÓN MERECE RESPETO. El valor de opinar honestamente, haciendo uso del deber individual pero respetando el derecho colectivo, es de pocos.
No es fácil. Existe un punto medio al que todos debemos tratar de llegar y eso es justamente lo que nos ayudará a crecer como personas y brindar nuestro mejor contingente para el progreso. Nuestros pensamientos y opiniones bien expresados pueden lograr un resultado exitoso, aún en medio del mayor desacuerdo.
Las posiciones fanáticas y el odio malsano son dos consejeros perversos. No llevan a nadie hacia ninguna parte. Solo generan caos, confusión, división, violencia, agresión, enfrentamientos. Se me viene a la cabeza el recuerdo de algo que me sucedió en Facebook, parte del mundo virtual en el que estamos inmersos. Llegó a mi página de Facebook una invitación para ser fan del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol, me imaginé y de hecho había sido así, mi hija Lidia me había enviado la invitación. Di clic en “hazte fan” luego entré a la página y en comentarios escribí: “Este año otro campeonato para la Liga, que los demás sigan soñando”. Fue mi comentario, ya que desde los nueve años de edad soy hincha de la Liga de Quito. El porqué no lo sé. Sencillamente cuando uno es hincha es hincha y punto. Tal vez en parte sea así porque el espíritu regionalista no habita en mí, al menos en cuestiones deportivas. En menos de lo que canta un gallo recibí una respuesta a mi sincero comentario. La misma decía así: quédese con su “edionda” Liga y no se meta en los asuntos entre Barcelona y Emelec. Mi primera reacción fue responderle al caballero del mensaje diciéndole: usted es un patán. Después pensé algo peor, le diré: Aquí el único “ediondo” es usted. “Ediondo” y encima ignorante, “ediondo” se escribe con “h”. Hediondo, usted mismo. Luego de revisar esas posibilidades, lo que hice fue entrar de nuevo en Facebook, leí el mensaje otra vez pero ahora sin rabia, más calmada, relajada y hasta me reí de esa tontería. Di clic en delete. El caballero del mensaje se registro en mis archivos como el hediondo. Palabra con la que he titulado este artículo, obviamente y como homenaje al motivador de estas letras, el título mantiene la falta de ortografía. En serio, nada más hediondo que la intolerancia.
Lamentablemente, reacciones como la del el hediondo, son en parte el resultado de ese ambiente hostil que hoy nos envuelve. Hay que poner un freno. Pero no un freno visceral. ¡Pensemos! Si te lanzan piedras y devuelves piedras, de alguna manera todos terminan apedreados. Conclusión, nadie gana, todo el mundo pierde.
Dentro de una atmósfera de agresividad permanente se practican estrategias que alientan el resentimiento social, enardecen la conciencia o la falta de conciencia colectiva, conspirando una lucha de clases sin oficio ni beneficio para nadie. Hay quienes heridos en sus propias frustraciones, quieren plasmar a cualquier costo sus fantasías sin pie ni cabeza con la etiqueta de una falsa solidaridad social. Justificando sus acciones en una supuesta búsqueda de la equidad.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Carta sobre Haití
Queridos amigos:
Seguramente todos estamos enterados de la gran tragedia que vivió y continúa viviendo la gente en Haití.
Comparto con ustedes el testimonio de lo que ocurre, me llegó a través de los correos que recibo de las Laicas Misioneras de la Caridad, quienes trabajan en conjunto con las Hermanas de Madre Teresa de Calcuta. Al final adjunto la dirección de la casa de las Hermanas en Miami, es por este lugar la forma idónea para enviar donaciones, preferiblemente en cheque, ya que así no se donan cosas que al final no son útiles. En todo caso y como las Hermanas lo dicen, la donación más importante siempre será la oración, en la que todos podemos participar cada día o cada noche, uniéndonos a nuestros hermanos dolientes, a través del Amor que es Jesús.
“La oración sigue siendo la forma primaria y esencial para apoyar la renovación y la reconstrucción de Haití. Vamos a mantenernos unidos en el corazón con una oración para todos en Haití…” Janette Howe, LMC
Central de EE.UU. Regional de Enlace
Entre todo lo que se destruyó, una de las casas de las hermanas de la MC en Haití colapsó por completo, a excepción de la Zona de la Capilla específicamente la del Tabernáculo. La estatua de la Virgen (con manos cruzadas) de esta capilla cambió su orientación durante el terremoto y se detuvo frente a nuestro Señor Eucarístico en el tabernáculo, como si estuviera en oración.
Providencialmente, todas las hermanas estaban en otro lugar en la planificación de una reunión regional que en realidad se iba a celebrar en un inicio en el sitio que se derrumbó. Debido a que hay muchas Hermanas "extra" por el Retiro que se iba a realizar esa semana esto ha proporcionado manos adicionales para ayudar a los damnificados, que en sí, es todo el pueblo de Haiti.
Las hermanas en estos momentos duermen al aire libre. Los desafíos y las luchas son grandes. Podemos ser generosos con nuestra oración para la prudencia, la resistencia, perseverancia, la salud y la protección contra el desaliento. Los niños del albergue están afuera en el suelo de cemento y un techo que sirve como una capilla para las misas dominicales. Sin embargo, los niños duermen en el suelo y están siendo atendidos en las calles. Son 150 niños. Las réplicas de gran magnitud se pueden sentir casi a diario. No hay electricidad, servicio de teléfono, agua, servicio de correos, bancos, etc. Las hermanas fueron bendecidas, ya que tienen 2 pozos de agua (no son buenos para beber) y un generador, por lo que a su vez tienen electricidad por 3 horas al día para que puedan cocinar, ahora para alrededor de 800 personas.
Las Hermanas Misioneras de la Madre Teresa de Calcuta están recibiendo donaciones sobre todo han tenido la bendición de tener un pequeño avión a su disposición, el avión de un benefactor. Han estado usando el dinero para comprar tiendas de campaña para los improvisados lugares de vivienda, medicinas, suministros, etc. A veces las Hermanas se desesperan ¿POR QUÉ? Porque se detienen cada momento a recoger los cuerpos heridos o muertos. No hay tiendas ahora en Haití. Así pues, si usted hace una donación por favor, envíe un cheque a las Misioneras de la Caridad con la postdata: "para Haití". Por favor, envíelo a LA CASA EN MIAMI. Cualquier cosa que envíen a la dirección de Haití no llegará a ellos y se perderá. Las hermanas están trabajando incesantemente para encontrar heridos y cadáveres en las calles los cuales están en todas partes. Incluso, en ocasiones, los llevan sobre sus hombros. Están exhaustas, como la mayoría de los socorristas y la gente común está aterrorizada.
Querida Madre Santísima, causa de nuestra alegría, ¡ruega por nosotros!
Bendita Madre Teresa de Calcuta, ¡ruega por nosotros!
Karyna Arteaga de Abad. E 8, Guayaquil.
MC REGIONAL HOUSE / MIAMI
727 NW 17th Street
Miami, FL 33136
305 545 5699
MISSIONAIRES de la CHARITE
RUE B. de LARNAGE
Delmas 31
PORT AU PRINCE
HAITI
Gracias má
Relatos Breves
Gracias má
Por: Karyna Arteaga de Abad
Yo te quiero regalar palabras, ser tu red para cuando caigas, cogerte de la mano al andar… Por ti mi vida empeño, por un momento de verte sonreír, por ti mi alma vendo, a cambio del tiempo que necesites para ser feliz…Dejo todo por un beso tuyo, quiero ser tu espada y tu escudo, decirte que te quiero una vez más…
Palabras de la canción Por Ti, de Ella Baila Sola. La primera vez que ensayamos la canción en casa de Corina de Ginatta no pude cantarla, se me trababa la lengua, tenía un nudo en la garganta mientras me contenía para que mi llanto no fuera muy notorio. Todo lo que dice la canción es tan cierto. Por Ti, fue una de las dos canciones que los padres del Torremar cantamos a nuestros hijos el día de la fiesta de graduación, pero esa no es la historia. La historia es otra, la que recordé cuando Mario Monteverde nombró al primero de la lista, el día anterior a la fiesta, el día de la ceremonia de graduación. Mientras se escuchaba el nombre de mi hijo, una foto de Victorino Antonio cuando era chiquito salía en la pantalla junto a otra cuando ya era más grande. Le dije a mi esposo, párate y aplaude, aplaude fuerte. Mientras los dos aplaudíamos emocionados, Jorge Coronel le entregaba el título de bachiller, luego nuestro hijo caminó hacía donde estábamos, me dio un beso, me entregó su título y me dijo: Gracias má.
Dos palabras que llenaron por completo todas mis expectativas. Por el resto de mi vida no necesitaré nada más.
Es difícil explicar a los hijos con cuanto amor han sido concebidos en nuestra vida. Eso intento hacer ahora. Victorino Antonio fue el fruto de un inmenso amor. Cuando nació, su papá no podía contener la alegría, se acercó a mí con el niño en sus manos y me dijo: míralo que bello que es. En realidad yo me quedé pasmada, esperaba “otra cosa”. Lidia nuestra primera hija desde el mismo momento de haber nacido fue una niña preciosa. Este segundo hijo no se le parecía en nada, era una horrible bola de pelos. ¡Es el efecto de la anestesia! pensé, mientras le decía a mi esposo, ¡llévatelo, llévatelo! Ya cambiará, seguía pensando, estoy segura que no es lo que vi. Decir que cambio es poco, mi hijo se hizo un niño precioso, ahora es un joven muy guapo. Pero esa no es su mejor cualidad, su virtud está en su corazón. Confianza, alegría y algo de despreocupación, eso es este chico devoto de Francesco de Asís, hincha de Barcelona y fan de Bob Marley. Ese es mi hijo, el que fastidia como un chinche con la música de Ricardo Arjona, cantándome voz en cuello: Señora de las cuatro décadas… y el que cuando intuye que algo anda mal me canta: Tu casa es una casa de locos y tú también otro poco…Un chico que quiere ser poeta pero también desea ser un gran médico como su abuelo y su papá. Un chico que como tantos inicia una vida diferente, como el hijo de cualquiera de ustedes, los que están leyendo este relato. Una vida que anhelamos los padres de todos los chicos del mundo, sea una vida feliz…
Con un viejo bolso colgado en su espalda a manera de mochila, calzando unos zapatos deportivos algo desgastados, mi hijo estaba de salida. Quieres que te acompañe, pregunté. No má, no soy un niño, quédate tranquila. Me dio un beso y se fue caminando alegremente, se fue a la universidad. Yo apoyada en la puerta de mi casa seguía dando consejos al aire, de repente se volvió y me dijo: ¡Ya! No te preocupes. Hice un gesto de aprobación con la cabeza, cerré la puerta. Esa es la vida, así nos pasa a todos, me dije. Y mientras mi entereza flaqueaba y luchaba por no doblegar, mi boca tarareaba aquella canción: decirte que te quiero una vez más…
¡Dame fuego, dame, dame el fuego…de tu amor!
¡Dame fuego, dame, dame el fuego…de tu amor!
Por: Karyna Arteaga de Abad
Por ese palpitar que tiene tu mirar yo puedo presentir que tú debes sufrir igual que sufro yo por esta situación que nubla la razón sin permitir pensar…
Por que yo te amo, fue la primera canción de mi vida, la que canté voz en cuello mil y una vez mientras en mi primer tocadiscos, una pequeña caja de tapa roja, daba la vuelta bajo la aguja, mi también primer disco de 45 revoluciones, que en un lado tenía grabada Por que yo te amo y del otro Una muchacha y una guitarra. Canciones de Sandro de América, un argentino que enloquecía a las mujeres cuando bailaba a la vez que interpretaba sus románticas canciones.
Tendría entonces unos cuatro años, pero creo que desde entonces ya era media esquizofrénica, con mi personalidad triste y con mi personalidad alegre. Por un lado cantaba y lloraba con lágrimas y todo Porque yo te amo, sentía tan mía esa canción sin duda sin saber porqué, por otro lado bailaba como desaforada una muchacha y una guitarra. Recuerdo una ocasión en que mi mami y una tía abuela me llevaron a un concierto de Sandro, en la antigua Feria Internacional de Durán. Fue una locura, las mujeres se sacaban los sostenes y se los lanzaban al cantante, lanzaban hasta la ropa más íntima. Sandro parecía disfrutar de todo aquello, bailaba, cantaba, cantaba y bailaba y además le comenté a mi mami cuando terminó el concierto: se pintaba los labios. Era ese ritmo espectacular que solo él era capaz de llevar con tanta fuerza, mientras sonaba a toda voz: Sin tu fuego se apago mi vida, desde que tu amor no está…Dame el fuego, dame, dame el fuego, dame fuego, dame, dame fuego, dame el fuego de tu amor. Y las mujeres seguían delirando y gritando ¡otra! ¡Otra! Salía Sandro y entonces era la histeria total cuando empezaba a cantar: Rosa, rosa tan maravillosa, como blanca diosa, como flor hermosa, tu amor me condena a la dulce pena de sufrir…
Como sucede con todo en la vida, llegada la adolescencia y con la música ochentera, Andy Gibb y The Bee Gees, metidos en mi cabeza, Sandro quedó relegado, mi primer 45 se perdió y mi antiguo tocadiscos sencillamente, desapareció.
Pasados los años alguien me recordó una canción de Sandro, una de las más bonitas, por su ternura y por la sencillez con la que le canta al Amor. Fue mi esposo, antes de ser mi esposo, cuando éramos enamorados, quien se puso a cantar Te propongo, canción y cantante que no olvido porque forman parte de los momentos más bonitos de mi vida, Te propongo un amanecer cualquiera, aferrada de mi brazo, compartiendo una quimera…, te propongo simplemente, te propongo que me quieras.
Heme aquí, tratando de terminar el relato, pero esas canciones me detienen, esa voz inconfundible y porque yo te amo que suena y suena en mi cabeza, en mis oídos y en mi corazón…
Tus labios de rubí de rojo carmesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar, y yo que estoy aquí, sentado frente a ti, me siento desangrar sin poder conversar, tratando de decir, talvez será mejor me marche yo de aquí, para no vernos más, total que más me da, ya se que sufriré, pero al final tendré, tranquilo el corazón y al fin podré gritar: ¡Yo te amo!
Sin duda un ícono de la música latinoamericana, quien hasta el final cumplió su palabra de mostrarse feliz, era así como lo pude ver en las últimas publicaciones del periódico o Internet. …No quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad, quiero que me recuerden como la misma felicidad, pues yo estaré en el aire, entre la tierra y en el palmar, estaré entre la arena y sobre el viento que agita el mar…
Pero sobre todo Sandro estará en su música, en sus canciones inmortales, cantadas con tanto entusiasmo. Sandro siempre será parte de mi vida, de mi infancia, ahí en mi pequeña cajita, primer tocadiscos de tapa roja, a donde además viven atrapados tantos recuerdos…
El tiempo y el destino me han golpeado sin cesar, mas yo sigo adelante sin dejarme doblegar, pues no vale llorar, tanpoco suplicar hay que pensar que todo pasará…
Debemos sonreír, morirnos por vivir, porque al final, de qué vale sufrir... Yo le aposté a la vida que jamás iba a llorar y a veces le hice trampas para poderle ganar pues yo no se perder, nací para triunfar y aquí ya ves yo estoy y río igual, al final la vida sigue igual, ¡eh! Al final la vida sigue igual.
martes, 2 de febrero de 2010
Un cambio positivo
Por: Karyna Arteaga de Abad
(Dra. en medicina, periodista y escritora guayaquileña)
Ni insultos, ni prepotencia, ni necedad. Sólo la lógica aplicada a una realidad que a mi criterio es cada vez más caótica. Inseguridad, retroceso, enfrentamiento ciudadano, desempleo, desconfianza, delincuencia, desperdicio de recursos, despilfarro de dinero, aumento de la burocracia, falta de ética y oportunismo. Ese es el saldo en contra de un gobierno que para algunos soñadores como yo, en apariencia prometía días mejores a la patria.
¡Es una lástima!, me repito. Las cosas no van bien. ¡Que pena! Un hombre que tenía todo para ser grande, se hace cada día más pequeño.
Acciones chocantes, palabras que molestan, expresiones que fastidian. Situaciones intolerables. Y de aquí paso a ese punto que francamente no aguanto, a sabiendas que llego al límite que muchos no aceptarán tolerar.
Más de una persona de las muchas que colaboran con el Gobierno Nacional, arremetieron contra Rafael Correa, con todo tipo de calificativos, de malos a peores, claro antes de ejercer sus cargos públicos. Acaso, ¿tienen precio las convicciones y la dignidad?
Las acciones oportunistas no son sanas. Sea cual sea su razón. Ojo por favor, que he dicho: las acciones, no las personas. Hay personas buenas, seguramente capaces, profesionales. Soy yo la convencida de que EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS. El oportunismo jamás puede concordar con un comportamiento ético, ni ante la mayor de las necesidades, ni por la más noble de las aspiraciones.
Que no nos vengan a vender telenovelas venezolanas, ilusiones cubanas o historias con chatarra demagógica. Aquí, en el Ecuador las cosas no van bien, ¿cuál revolución es la que está en marcha? Porque ciudadanos somos todos y muchos vamos al margen, en el baile de los que sobran, por fuera de la tal revolución seguimos viendo miseria, mendigos por cualquier lado, escuelas sin infraestructura, servicios médicos deficientes, delincuencia en máximo apogeo. Un gasto propagandístico inútil que va en desmedro de utilizar ese mismo capital en obras que requiere con urgencia la población.
Hoy una ciudad, la que acoge al mayor número de ecuatorianos, levanta una bandera para protestar legítimamente contra la arbitrariedad. Y no es la bandera celeste y blanco, es la bandera tricolor. No lo digo yo, no lo dice la Junta Cívica, no lo dice el alcalde Nebot, lo dice la historia: Ayer, hoy y siempre ¡Guayaquil por la patria!
El país, la ciudad, cada rincón de la patria, necesita un cambio positivo, una actitud diferente, unas acciones coherentes con el progreso y por el bienestar de todos los ecuatorianos.
Febrero 1 del 2010